Por Manuel Olvera Sánchez

Hablar de la cultura de Paz, hoy es un asunto de vital importancia para qué las autoridades de los tres órdenes de gobierno volteen, analicen sus estadísticas y de esta forma estar en condiciones de establecer políticas públicas que deriven en disminuir muy en particular, los asesinados que hoy parece ser, no tienen fecha de caducidad.

Pudiéramos hablar de muchos delitos como lo son la desaparición de personas, la extorsión, el secuestro, el robo a casa habitación, robo de vehículos, así como infinidad de delitos que se han ido incrementando sin control alguno y menos desarrollándose políticas públicas enfocadas a prevenir y tendientes a desaparecer.

Nuestro país está enfrentando las tasas de homicidios más altas en las últimas dos décadas, dichos homicidios van dirigidos principalmente a jóvenes varones, y en menor proporción de mujeres. El promedio de estos asesinatos en la mayoría de las ocasiones es por armas de fuego y por mantener vínculos con el crimen organizado.

Vale recordar que mucho o poco se ha llevado a cabo referente implementar programas, enfocados a la prevención de homicidios, y sólo una pequeña parte de esos programas se les ha dado seguimiento con la finalidad de analizar y tomar decisiones en el sentido de qué tan efectiva han sido esas políticas enfocadas a disminuir este tipo de delitos.

Gobiernos van y vienen sin que se evidencie una disminución en el índice delictivo y en particular por los homicidios, las estadísticas así lo revelan, y no se trata de señalar cuál administración federal, ha sido la más violenta, lo que debemos exigir como ciudadanos es que en realidad se ataque de manera frontal al crimen organizado, ya que por un lado están matando a nuestros jóvenes de dos formas: a través de las balas o a través de envenenarlos con esa sustancias prohibidas que generan una adicción al grado de en ocasiones ocasionar la muerte a los consumidores.

Vale recordar que la violencia letal se concentra en algunos casos en estados de la República, dónde la calidad de vida es inferior a otra, por ejemplo, podemos señalar que no se deberían de establecer políticas públicas enfocadas a prevenir y atacar en ciudades como Chiapas Tabasco, Veracruz, a estados como Sinaloa Guanajuato, Estado de México, e incluso la ciudad de México, que hoy se encuentra desatada la delincuencia.

Desafortunadamente, los indicadores señalan que las muertes en México por violencia, pasaron de estar ubicadas en el lugar número diecisiete hoy se han colocado entre las primeras diez, lo cual es de suma importancia atender para de esta manera visualizar qué está pasando y porque se ha desarrollado a tan grandes magnitudes y acciones se deben tomar para prevenirles y poder estar en condiciones de enfrentarlas.

Muchas de las causas por las cuales nuestros jóvenes toman la decisión de involucrarse en el crimen organizado obedece a factores sociales como la pobreza, la falta de empleos y oportunidades educativas, enfermedades mentales, la desigualdad social y muchas otras más, por las cuales se debe actuar a la brevedad con la finalidad de lograr que nuestros jóvenes sean ciudadanos de bien y no sean presa fácil del crimen organizado.

Iniciar con una cultura de paz, como política pública, es de vital importancia y muy en particular la autoridad municipal, que es quien tiene el primer contacto con la sociedad, ya que, en muchas ocasiones, con solo tener algún conflicto vecinal las personas buscan resolver sus diferencias a través de la violencia. Remitiéndonos a la historia observaremos como un poder o alguien busca imponerse a otro a través de la fuerza lo cual evidencia que es algo que ya hemos vivido con anterioridad.

Al referirnos a la cultura de la paz, debemos concebirlo como una serie de conductas y actitudes mediante el cual rechazarán la violencia, derivando en resolver los problemas a través del diálogo y los acuerdos entre ambas partes.

Las autoridades de los tres órdenes gobierno deberán establecer programas enfocados a prevenir la violencia y hacerle ver a la sociedad que la paz empieza con el rechazo de la violencia, para de esta forma solucionar infinidad de conflictos. Sin embargo, dicha tarea será difícil, más no imposible, ya que la violencia se ha normalizado entre la sociedad; cosa contraria debemos interiorizar e introducir la paz a nuestras culturas, a nuestras tareas diarias, en las cuales convivamos con nuestros semejantes.
Nosotros como sociedad podemos generar procesos a través de los cuales logremos incidir en la construcción de la paz en nuestra sociedad, sin embargo, los medios de comunicación también juegan un papel importante, ya que en muchas ocasiones privilegian la nota roja con tal de ganar la atención de la sociedad y dejan a un lado esta tarea tan noble, como lo es la de la construcción de la paz.

¡MÉXICO, HAZ MEMORIA!
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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