A través de lo áspero
se llega a las estrellas
Séneca.

Por Manuel Olvera Sánchez

Una característica de los gobiernos populistas y que hoy gobiernan al 25% de las naciones del orbe, es que arrancan entregando apoyos sociales, a aquellos sectores de la población que se encuentran en condiciones de pobreza, y en muchos de los casos pobreza extrema.

Respecto a lo anterior, debemos señalar que dicha estrategia la llevan a cabo a través de programas asistenciales, que en realidad son instrumentos clientelares, enfocados a ganar elecciones, más nunca a crear condiciones económicas de crecimiento con las repercusiones que esto representa respecto al producto interno bruto (PIB) y muchas consecuencias que a la larga derivan en perjuicio de la sociedad.

La filosofía de los gobiernos populistas se basa exclusivamente en desarrollar una visión de gobierno en la que el desarrollo económico pasa a segundo plano privilegiando el bienestar de la población y que aquellas políticas enfocadas a tener finanzas sanas o prestar especial atención al efecto inflacionario para ellos esto no es prioritario, sin importar los resultados que a largo plazo que esto deriva en la economía de cualquier país, al adoptar políticas económicas completamente populistas.

Hoy en nuestro país vemos con gran tristeza que esta luna de miel entre la sociedad más desprotegida y el gobierno populista en turno se están sentando las bases para una destrucción económica y social; ninguna economía en el mundo ha logrado acreditar el sostenimiento de una política económica, en la cual el común denominador es el despilfarro a mano llenas y sin ningún indicador económico que acredite ser exitoso, sino todo lo contrario.

Vale recordar que por experiencias vividas en otras naciones las cuales han adoptado políticas públicas populistas rara vez se eternizan en el poder ya que prácticamente son insostenibles y por lo regular, los daños a la economía son tremendamente enormes, razón por la cual la sociedad toma la determinación de acabar con el régimen de forma pacífica o a través de un golpe de estado , basta ver lo sucedido en Argentina, quienes, a través de sus gobiernos populistas llegaron a contar con una inflación acumulada en los últimos 10 años de un 200% debido a políticas públicas populistas.

Dentro de los resultados que se han observado en aquellos países que adoptan modelos económicos populistas es que si bien es cierto al arranque presentan aparentes beneficios, al final, los resultados económicos son completamente deficientes y una de las características que evidencian la poca efectividad económica es una disminución alarmante del producto interno bruto, una inflación desatada, deudas pública y privada disparada que llega al momento que no es posible poder financiar aquellos programas sociales y clientelares enfocados única y exclusivamente a ganar elecciones.

Prácticamente todos aquellos países que han sido gobernados por personajes que implementan políticas populistas, independientemente de que la economía se contrae dramáticamente, aquellos equilibrios democráticos se ven lesionados al grado que las libertades judiciales, de prensa y electorales, son controladas por el Estado, violentando los derechos de la sociedad.

Durante el gobierno anterior y el que hoy está corriendo, hemos sido testigos de cómo una y otra vez nos han dicho que contaríamos con medicamentos, especialistas e instalaciones de primer mundo equiparables al sistema de salud en Dinamarca, sin embargo, es fecha que por más discursos y palabrería del gobernante anterior y la actual, todo esto se ha conducido a través de discursos y estrategias mediáticas, sin que a la fecha todo los recursos económicos que se han destinado para supuestamente corregir la falta de medicamentos, sea una realidad; lo anterior viene a relación, ya que una característica de los gobiernos populistas es a diario darle a la sociedad una dosis de demagogia con la única y exclusiva necesidad de subsistir, con las consecuencias de que esto se convierta en un callejón sin salida, donde la sociedad pierde la confianza y la credibilidad del gobernante se desplome y la continuidad de este régimen populista pueda llegar a su fin.

A todo lo anteriormente expuesto, hay que sumarle que las finanzas públicas son insostenibles y que la corrupción alcanza a las instituciones y el Estado de Derecho se ve violentado, ya que se vuelve en una necesidad comprar voluntades con la finalidad de continuar con el apoyo de estas personas.

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.

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