Amor Fati.
Friedrich Nietzsche.
Por Manuel Olvera Sánchez
El pasado lunes los agricultores y transportistas iniciaron nuevamente bloqueos carreteros a lo largo y ancho del país, en la cual manifiestan su rechazo a la Ley de Aguas Nacionales y exigiendo se ponga fin a los robos y extorsiones que padecen de manera permanente en cada una de las carreteras del país.
Dentro de los diferentes organismos que se han manifestado respecto a estas marchas, se encuentra la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que ha advertido sobre el posible riesgo de incrementos en los costos para todas aquellas industrias que dependen del autotransporte de carga, haciendo hincapié sobre la escalada que pueda presentar día a día, si este paro continúa de manera interminable.
Los agricultores han levantado la voz, señalando que no quieren que el gobierno les regale los insumos, simplemente quieren que se les atienda y escuche respecto a su desmandas, entre las cuales destaca la salida de los granos del tratado entre México, Estados Unidos y Canadá; que se le ponga freno a las importaciones de maíz de Estados Unidos, Brasil y Argentina, así como diferentes apoyos que en anteriores gobiernos si se les entregaba y que hoy han sido eliminados del presupuesto de egresos.
Los agricultores señalan que aquellos programas que en su momento sacaban adelante al sector agropecuario, hoy han desaparecido, derivando también en que la soberanía alimentaria sea sólo un discurso mediático del gobierno actual y dependamos de la importación de granos básicos, como lo es el maíz.
Nuestro país a través de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y bajo un alto sentido de responsabilidad para con su pueblo, garantiza el derecho a la alimentación entre muchos otros satisfactores que debe cubrir la sociedad mexicana para lograr una vida digna y decorosa.
Nuestro país en el año 2011, a través del poder legislativo, realizó una serie de reformas constitucionales entre las que destaca el que toda persona deberá tener acceso a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad. Es tarea fundamental que el estado mexicano deberá garantizar.
Vale recordar que fue precisamente en el año 2011 que la Representación en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebró esta reforma constitucional ya que a través de esta visión gubernamental se garantiza y reconoce el derecho a la alimentación.
Cuando en campaña, y después en funciones de presidente de la República Mexicana, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se comprometió respecto a garantizar y cumplir los acuerdos institucionales tanto nacionales como internacionales, señalando que se debería lograr autosuficiencia alimentaria.
La autosuficiencia alimentaria no solo tiene repercusiones en el tema económico. Aun en los países en desarrollo donde se presume que las condiciones deberían ser diferentes es una falacia, ya que de cada cuatro menores de edad uno de ellos tiene un peso menor al normal y en los casos de países con indicadores significativos de pobreza estamos ante un escenario donde el cincuenta por ciento de los menores se encuentra en condiciones nada favorables para un sano crecimiento.
La situación con relación a la autosuficiencia alimentaria no es nada fácil y más para los países en desarrollo, ya que tienen la enorme tarea de garantizar a su pueblo el acceso real a los alimentos y que estos no pierdan ese derecho por la falta de capacidad de compra. Una de las debilidades que enfrentan los países en desarrollo es la migración de habitantes del medio rural al medio urbano, lo cual imposibilita el poder garantizar la producción interna de los alimentos básicos para los hogares.
Existen dos estrategias económicas a través de las cuales las naciones pueden garantizar la autosuficiencia alimentaria: una de ellas es a través de la producción interna mediante subsidios a los productores nacionales reactivando la economía local; y la segunda, importando alimentos. Desafortunadamente en el caso particular de nuestro país, las políticas económicas con relación a la autosuficiencia alimentaria fueron perfiladas basándose en la importación de alimentos, lo cual no genera el desarrollo económico, ya que los capitales extranjeros son quienes se ven beneficiados.
No existen condiciones mejores para una economía nacional que lograr la autosuficiencia alimentaria. Bajo esa visión de gobierno debieron fijarse políticas económicas, ya que en este esquema los beneficios son mayores, sin embargo, hemos sido testigos de cómo los compromisos de la actual administración federal y la actual no se ha cumplido a los productores del campo y que el actuar de las instituciones encargadas de hacer valer esos compromisos de campaña hoy han sido olvidados ya que las inercias negativas han derivado que la autosuficiencia alimentaria fuera solo un discurso mediático hoy no cumplido.
Nuestro país cuenta con las condiciones necesarias para lograr la autosuficiencia alimentaria, sin embargo, si la visión de gobierno no contempla políticas públicas enfocadas a propiciar la producción interna continuaremos siendo de los países que importan alimentos con la debilidad económica que esto representa.
¡MÉXICO, HAZ MEMORIA!
La visión que tenías sobre mí, no la defraudaré, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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