Judas nunca supo que Jesús sabía.
Por Manuel Olvera Sánchez
Vale recordar que la historia registra que en la antigüedad nadie pensaba en los derechos de los niños, incluso en la edad media se les consideraba adultos pequeños, situación que empezó a cambiar para ellos a raíz del año 1841 cuando el gobierno francés observo la importancia de velar por una niñez que creciera bajo un entorno integral, un entorno donde su crecimiento incluyera derechos irrenunciables.
Si bien es cierto mucho se ha avanzado en legislar respecto a la protección de nuestros niñas, niños y adolescentes, también es cierto que hace falta mucho por hacer ya que las estadísticas nos indican que no se están haciendo bien las cosas, que las políticas públicas deben ir hermanadas de un desarrollo armónico entre la sociedad, de tal manera que lo anterior permita formar jóvenes preparados para el futuro, jóvenes preparados para un mundo globalizado una economía que cada día pide ciudadanos competentes en distintas disciplinas.
Debemos tener presente que nuestro país se encuentra caracterizado por su gran cultura, gastronomía y biodiversidad, también debemos resaltar que se encuentra ante un escenario social y político desafortunadamente lamentable, ya que nos hemos convertido en uno de los refugios en los cuál es el narcotráfico ha encontrado impunidad que le permite operar sin ninguna limitante.
Desafortunadamente, todas las fortalezas con las que cuentan nuestro país se han visto opacadas por aquellas actividades que violentan el estado derecho y vulneran el estatus de millones de mexicanos que día a día son incorporados a las filas del crimen organizado, entre los que destacan muchos menores de edad.
El crimen organizado encontró en la sociedad mexicana, una área de oportunidad, ya que casi la mitad de la población se encuentra en situación de pobreza, así como círculos de violencia, por lo que los hacen un grupo completamente vulnerable y fácil de incorporar para llevar a cabo aquellas conductas antisociales.
Todo lo anterior señalado les permitió a los integrantes del crimen organizado, reclutar en sus filas a menores de edad, traídos desde comunidades lejanas y olvidadas por el gobierno, y de esta manera hacerlos parte de sus organizaciones, con la finalidad de llevar a cabo todas aquellas tareas de tipo criminales.
Desafortunadamente, el fenómeno de los niños sicarios en México ha crecido de manera considerable debido a la expansión y fortalece que ha adquirido el narcotráfico ante un estado de derecho que no se aplica por las autoridades, por lo tanto, el crimen organizado se desenvuelve y lleva a cabo aquellos crímenes incluso con el visto bueno de quienes debieran enfrentarlos y llevarlos ante la justicia.
Hoy vemos cómo estados que cuentan con mayor índice de pobreza como Guerrero, Estado de México, Sinaloa, Michoacán y Tamaulipas, estos estados alimentan al crimen organizado de jóvenes e incluso niños que son preparados para llevar a cabo tareas delictivas, sin que el gobierno voltee y atienda tanto las causas como las consecuencias y buscar a toda costa el real bienestar de estos niños y adolescentes.
No obstante que ya se visualizaba un interés sobre la importancia de establecer condiciones propicias para que los menores crecieran bajo condiciones favorables, esto no fue suficiente y derivado de la segunda guerra mundial mueren miles de menores que por sus condiciones de vida no pudieron llegar a la adultez, situación que orillo al surgimiento del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), con las garantías de ser considerado un instituto de carácter internacional.
Desafortunadamente en muchos países y en particular en nuestro país no existen tribunales en los cuales se pretenda hacer valer las múltiples violaciones cometidas en contra de los derechos de los niños, ya que en algunas ocasiones es el mismo Estado quien ha sido omiso en las políticas públicas implementadas y no considerar al menos uno de los 10 derechos de los niños como lo es el acceso al agua, ya que todavía en nuestro país existen zona marginadas en las cuales el acceso al vital liquido es nulo.
Podemos hablar de múltiples violaciones a los niños donde precisamente es el Estado quien derivado de visiones equivocadas toman decisiones en perjuicio de los niños y me voy a referir en particular a la toma de decisiones relativas a llevar ante la justicia a aquellos padres y/o madres de familia que actúen de manera omisa ante el cuidado y atención que deberán procurar para con sus hijos/as, sin embargo, las autoridades actúan de manera omisa en perjuicio de los menores e incluso en contra de la misma sociedad.
La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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