Por Luis Enrique López Carreón
Procurando decir aquí algo útil que refleje la causa de nuestra evidente incompetencia económica y militar frente a las naciones poderosas del mundo, a las que, por lo mismo, nos vemos empujados al sometimiento casi absoluto en todas las áreas; comparto la idea de aquellos humanistas y defensores del progreso general de todas las poblaciones, que afirman que, tal incompetencia se debe, al error estructural que padecen algunas naciones, como México, de no seguir una política de desarrollo tecnológico, es decir, no cultivar suficientemente la ciencia para luego aplicarla a la producción económica.
La lógica sensata en este caso sería entonces, que, al desarrollar nuestra capacidad científica y tecnológica, detonaríamos en esa misma medida el desarrollo económico en general de la nación, y por esa misma vía, a su vez, alcanzaríamos el desarrollo militar tan necesario para garantizar nuestra seguridad y nuestra soberanía.
Pero en el México de hoy, el problema es mucho más profundo de lo que se mira, pues los gobiernos de ahora, pareciera que no sólo no comprenden la sensatez de la lógica que refiero, sino que, por el contrario, ni siquiera toman en cuenta la opinión sensata del pueblo más informado, al momento de gobernar.
Es esto, y no otra cosa, lo que me anima a dejar aquí por escrito, un extracto de la entrevista que la revista “Buzos de la noticia” hizo al ingeniero Aquiles Córdova Morán, dirigente del Movimiento Antorchista Nacional.
Comienzo pues el extracto referido, que, sin seguir la secuencia de la entrevista mencionada, puede ilustrarnos a todos los ciudadanos preocupados, que deseamos encontrar el camino que nos conduzca a conseguir para todos una nación verdaderamente soberana.
Dice así el maestro Aquiles: “(…) esto requiere la modificación del sistema educativo nacional. Tenemos que formar sabios, tenemos que formar inventores, pero no estamos empujando hacia allá y eso sí es preocupante”.
“No se está preparando a los mexicanos capaces del impulso productivo, creador de riqueza; hay que empezar a hacer de México un país fuerte que aproveche en un momento dado la coyuntura mundial (…). Tenemos que apoyarnos en nuestras propias fuerzas, como decía Mao, y existen en 130 millones de mexicanos, muy trabajadores, inteligentes, con capacidad para desarrollar ciencia y tecnología: no lo hacen por no recibir aliento del gobierno y eso es un error”.
Y hablando del error que cometen nuestros gobiernos, el maestro ubica el origen principal en el abandono que hay en el sistema educativo que padecemos; pero también deja por escrito uno de los posibles remedios: el apoyo a la juventud estudiosa.
“Debemos empezar desde el jardín de niños, alimentarlos bien hasta la universidad; que no vayan con el estómago vacío, porque así también la cabeza está vacía y no pueden aprender. El país debe invertir para poner de pie el sistema educativo oficial, que tiene graves limitaciones. Conozco el problema porque en Antorcha formamos a jóvenes con una visión distinta a la de ese sistema”.
Seguimos. “En las escuelas no se enseña a leer y así no se puede estudiar los textos. Los jóvenes no saben redactar, ¿cómo van a difundir sus pensamientos e ideas? Los estudiantes necesitan saber que la palabra hablada no es más que la vestidura material del pensamiento; y para que la palabra halada sea rica en contenido, necesitan un cerebro nutrido de saber y vestirlo correctamente con el lenguaje que conviene a su pensamiento”.
Hay más: “La juventud tiene terror a las ciencias exactas, eligen ser abogados y otras carreras menos difíciles, según ellos, porque la educación que han recibido no les inculca seguridad ni gusto por esas disciplinas; pero el mundo ahora aplica las ciencias exactas: física nuclear, física cuántica, la teoría de la relatividad (la fisión y fusión del átomo), el estudio de las micropartículas y los campos electromagnéticos”. (…) “No se sientan las bases para tener un país tecnológica y científicamente fuerte y ahora vemos que no hay de otra: los países que han salido adelante han tenido qué desarrollarse en ese terreno”.
Y finalmente, tal vez porque el ingeniero Aquiles siente que el llamado que hace a las autoridades puede casi ser equiparado como una predica en el desierto, deja su llamado a la parte más reflexiva de la población: “Llamo a los jóvenes a pelear por una educación acorde con los tiempos, para que puedan ganar lo que merezca su trabajo, aportando a la sociedad mexicana; de lo contrario seguiremos siendo un país de tercera y dependiente de las potencias que tengan a bien echarle una mano al país”.
Y el llamado del dirigente nacional de Antorcha no está para menos. Los peligros que acechan a los niños y a los jóvenes están a la orden del día.
Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), en 2023 entre 476 y 899 adolescentes fueron privados de la libertad a nivel nacional por delitos relacionados con la delincuencia organizada, por lo que “serían probables víctimas de reclutamiento por agrupaciones delictivas”. Sin embargo, “el académico e investigador de la Frontera Norte, en Tamaulipas, Oscar Misael Hernández, mantiene que el panorama es aún más desolador. Dice que, de acuerdo con la REDIM, entre 35 mil y 45 mil menores son reclutados por la delincuencia cada año, y entre 145 mil y 250 mil están en riesgo” (www.informador.mx).
¿Y en Colima? En relación a esto, la nota la dio el 31 de enero pasado el portal www.diarioavanzada.com con el siguiente título: “Segob alerta reclutamiento de menores por crimen organizado en Colima”; y en el cuerpo de la nota se puede leer lo siguiente: Colima se encuentra entre las entidades del país con mayor riesgo de reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes (NNA) por parte de grupos delictivos, de acuerdo con el documento oficial “Mecanismos Estratégicos del Reclutamiento y Utilización de NNA por Grupos Delictivos y la Delincuencia Organizada en Zonas de Alta Incidencia Delictiva en México”, elaborado por Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación”.
Hasta aquí, con todo esto que dicen los medios las conclusiones son sumamente necesarias. Para salvar la soberanía nacional, urge la organización solidaria de todos los mexicanos para reclamar el rescate y la dignificación de nuestro sistema educativo nacional; y para ello, el derecho a la seguridad de nuestros hijos debe ser un reclamo fundamental a todas las autoridades gubernamentales. No lo olvidemos.
