Soy un caminante lento,
pero nunca camino hacia atrás.
Abraham Lincoln.

Por Manuel Olvera Sánchez

Cada administración pública trátese del nivel Federal, Estatal o Municipal le imponen ese sello que en el fondo obedece a la visión de gobierno que se pretende desarrollar y que muchas de las ocasiones, la inercia negativa y otros factores la llevan a cometer en muchos casos decisiones que van en perjuicio de la mayoría de sus gobernados.
En lo que respecta a las administraciones federales, podemos señalar la de los años ochenta como una de las décadas, en las cuales se dejó de hacer mucho por la sociedad, derivando lo anterior en un retroceso en aspectos como la economía, la educación, la salud y muchos otros asuntos.
Vale recordar que México en los años ochenta vivió una de las peores crisis económicas que se tenga historia con una inflación del 100%, crecimiento de empleos informales de forma desmedida, producto interno bruto estancado, así como la pérdida del poder adquisitivo que dañaba de manera directa la economía de la sociedad mexicana, todo lo anterior, debido en gran parte, al mal manejo de la economía nacional llevado a cabo en su momento por el gobernante en turno.
Debemos reconocer que la administración gubernamental que concluyó en diciembre del año 2000, reflejó un manejo exitoso en lo que respecta a su economía, ya que dejaron al gobierno entrante una economía sólida y que nunca puso en peligro el equilibrio macroeconómico, como se había venido presentando en los régimen anteriores, cuando al finalizar cada mandato federal se tenían que enfrentar graves devaluaciones monetarias al grado de presentarse, recesiones e incrementos inflacionarios que el nuevo mandatario recibía.
Ya para el año 2000 la economía mexicana logró una estabilidad significativa, superando aquellas expectativas de crecimiento por las grandes calificadoras, lo anterior despertaba muchas inquietudes por los mercados internacionales, debido a que aquellas crisis económicas de fin de sexenio como las presentadas en los años 1982,1988 y 1994 eran parte de la historia y que ese comportamiento errático en el manejo de la economía había sido una etapa desafortunada.
Fue precisamente en la culminación de la administración del presidente Vicente Fox Quesada, en la cual se hablaba de una economía sólida en el país, ya que su crecimiento económico fue del 6.9% y su inflación acumulada en el sexenio de un 9%, pudiendo haber sido un comportamiento de la economía mexicana mayor, pero una desaceleración de la economía de nuestros vecinos del norte, afectaron de manera directa las exportaciones mexicanas, por lo tanto, el crecimiento económico se vio disminuido.
Ya para el año 2006 Felipe Calderón Hinojosa asume la presidencia de la República a partir de una de las elecciones hasta cierto punto cuestionadas, ya que la diferencia entre el candidato perdedor y el candidato panista fue de tan solo 56%, situación que el candidato perdedor no aceptó, considerando que se había cometido un fraude electoral derivando esto en un movimiento de resistencia civil, que hoy todos damos testimonio de la conducta asumida por Andrés Manuel López Obrador.
Independientemente de qué Felipe Calderón asume la presidencia ante un escenario de inseguridad pública muy marcado debido al crecimiento del narcotráfico a lo largo y ancho del país, toma la determinación de enfrentar a los carteles de la droga, derivando, entre muchas otras cosas, conflictos con nuestro país, vecino del norte al incrementarse el flujo constante de drogas, con las consecuencias de que la violencia no bajó derivando en una escalada a niveles altos.
En materia económica, la administración del presidente Calderón las estadísticas reflejan que fue de las mejores etapas que la historia tiene registrada, ya que la inflación fue de las más bajas que se tenga registrado, así como unas reservas internacionales que crecieron de manera considerable y un manejo responsable de la deuda pública.
El sexenio de López Obrador arroja resultados económicos de los más terribles en décadas, situación, qué anuló por completo el crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita, que presenta niveles similares a las del año 2019, es decir, un sexenio en el cual la economía nacional se sostuvo gracias al endeudamiento qué al inicio de la administración de López Obrador era de 10.4 billones de pesos y al final fue de 17.4 billones es decir, la deuda publica creció un 68%.

Vale recordar que el desastroso manejo de la economía por la anterior administración y en específico respecto a la deuda pública es de los legados que más le preocupan a la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que le endosaron un país altamente endeudado, todo lo anterior, evidencia una total contradicción y falta de responsabilidad por parte del ex presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)ante la sociedad mexicana en el manejo de la economía nacional, ya que si bien es cierto durante su campaña y durante los seis años de su administración, se comprometió e insistió en que no llevaría a cabo endeudamientos fue algo que nunca cumplió y los resultados se encuentran disponibles.

Lo anterior viene a relación en el sentido de que la economía nacional no ha crecido, lo cual nos coloca en la posición económica nada agradable ya que si en el presente año no se presenta una recuperación de la economía, estaremos en la antesala de una década perdida, por lo tanto las políticas económicas de la Presidenta Claudia Sheinbaum deberán enfocarse en cambiar el rumbo ya que a decir de los expertos en estos temas concluyen que la economía mexicana muestra signos de enorme debilidad al grado de asemejarla a crecimientos económicos de la década de los 80s.

Vemos con gran tristeza como la población crece en mayor grado que la economía, por lo tanto, las consecuencias en el empleo serán de un incremento de la informalidad y aquellos logros como del combate a la pobreza y del incremento del salario se verán borrados generando una enorme zanja entre los grupos más marginados de nuestro país.

La visión que tenías sobre mí, no la defraudare, eso me fortalece aún más, serás ese impulso para lograrlo.
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