Por Jadán Pérez

 

Una de las cosas que más recuerdo de cuando yo era un pequeñín; aparte del balonazo que me dieron que me marcó toda la panza, es el reloj de pared que mi abuelita tenía colgado en la cocina. Ese reloj amarillo que quizá no era muy bonito, incluso ya no tenía el cristal que protege las manecillas; pero eso sí, hacía un ruidajo cuando el segundero avanzaba.

Sobre todo de noche el Tic-Tac se escuchaba hasta la calle y también hasta el cuarto de mero adentro, como si de una bomba de tiempo se tratara, incluso si ponías mucha atención podías escuchar avanzar la aguja más pequeña cada que se cumplía un minuto.

No sé por qué razón; me imagino que por culpa de los relojes digitales y los celulares, un día el reloj ya no estaba y el ruido dejó de sonar, quién sabe dónde quedó.

Así, últimamente a nivel deportivo hay varios relojes amarillos que han dejado de sonar, y otros que suenan más fuerte y muy cerquita del oído como si trajeran el de mi abuelita colgando de su espalda.

En la NFL la postemporada no favoreció a los equipos amarillos, pues los Steelers y los Packers; que todavía no sé cómo llegaron hasta ahí, se fueron en la ronda de comodines, los Texanos y los Osos terminaron con las aspiraciones al Super Bowl de estos 2, poniéndole fin a su reloj este torneo. Aprovecho para saludar al Edson y a Moebius, fieles y decepcionados seguidores de estos equipos respectivamente.

Otro relojito que suena desesperadamente es el de André Jardine, las Águilas del América este Clausura 2026 no ha encontrado el triunfo y solo ha conseguido 2 puntos de 9 posibles, la desesperación ha llevado al «flamante» técnico tri campeón a pedir atención en el arbitraje, pues siendo locales cayeron ante el Atlético San Luis. Los próximos 90 minutos están obligados a sacar la victoria ante Necaxa en el Estadio Azulcrema y cada segundo sonará más y más intenso para la escuadra que no ha anotado ningún gol este torneo, esperemos que el reloj amarillo del «Ame» no pase a rojo.

En cuanto de equipos amarillos se trata, mientras escribía recordaba al glorioso ‘Scratch du oro’, del Brasil que consiguió los mundiales del 94′ y del 2002, también de los pocos pero buenos momentos del Borussia de Dortmund, se sabe que no soy fanático de ninguno de estos, del color amarillo sí.

Por cierto; ese reloj solo era de mi abuelita, Poncho con ver la sombra de cualquier objeto sabía qué hora era exactamente. En la naturaleza, el reloj amarillo; antes de la primavera, lo marca la temporada de guayabillas, por mi casa hay varios arbolitos y cada que paso caminando arranco 2 o 3, no olvide acompañarlas con sal, limón y chile.

¡Ora pues!

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